Por Elías Cabral

La ciudad de Ypejhú, también llamada la Terraza de Canindeyú, por su ubicación en una zona alta del departamento, está bordeada por los cerros del Mbaracayú y envidiables atracciones que regala la naturaleza, es, sin embargo, la que vive con la triste realidad de pobreza y abandono total resultado de los años de postergación y olvido por parte de los sucesivos gobiernos.

A 80 kilómetros de la ciudad de Curuguaty, sin camino asfaltado, en la frontera con la ciudad de Paranhos Brasil. Ypejhú sufre la desidia de la ANDE, que no brinda el servicio de lector de los medidores ni la entrega de facturas a los usuarios. La institución del Estado tampoco cuenta con una boca de cobranza en la ciudad.

Esta situación hace que los propios pobladores se encarguen de recabar datos del consumo y viajar unos 80 kilómetros hasta Curuguaty, o en todo caso unos 90 kilómetros hasta Capitán Bado, para pagar por el servicio eléctrico. “Al mismo tiempo somos usuarios y empleados de la ANDE”, dice el intendente Emigdio Morel.

El jefe comunal lamenta que muchos abuelitos y abuelitas tengan que viajar varios kilómetros pagando el alto costo del pasaje en muchos de los casos mayor al que el propio valor del consumo, para pagar 15.000 a 20.000 guaraníes por la energía. El pasaje ronda por los 100.000 guaraníes más viático, “lo peor es que por el atraso en el pago, los adultos mayores sufren el bloqueo de sus pensiones”, expresó.

En Ypejhú tampoco hay bancos, por lo que los docentes y funcionarios públicos deben viajar hasta Curuguaty o a otras ciudades para percibir sus haberes. La falta de caminos vecinales, de medicamentos y necesidades en el centro de salud local, la falta de ambulancia, se suman a la falta de título de unas 300 hectáreas de tierra del casco céntrico de la ciudad, tierra en poder del Indert.

El intendente Morel dice que la Comuna no puede cobrar impuestos por arrendamiento o por servicios de limpieza porque no se sabe a quién corresponde los terrenos, “siempre los funcionarios que vienen estafan a los lugareños a través de los trabajos de georreferenciamiento, solicitudes de títulos, pero nunca traen documento alguno constituyéndose en estafa”, dijo.

La esperanza de los pobladores pende en la construcción de la capa asfáltica desde febrero, del tramo de 80 kilómetros.